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Bitcoin, la santa compaña monetaria

PUBLICADO O 26 DE XANEIRO DE 2017 · (0)



JOSé MANUEL SENDíN · LICENCIADO EN DERECHO. EXPERTO EN SOFTWARE LIBRE


Si echamos un vistazo a los diarios económicos, últimamente aparecen noticias relacionadas con bitcoins o las monedas de internet. Para entendernos, el bitcoin es un poco como la santa compaña, todo el mundo sabe que existe pero nadie lo ha visto nunca. Y esto es porque no es posible verlo.

El bitcoin es un tipo de criptomoneda o moneda virtual, no tiene una correspondencia física en billetes o monedas como los euros o los dólares. No es la única, pero sí la más famosa. Surgió entre los años 2008 y 2009, aunque parezca que ahora está más de moda, y se cree que su creador es Satoshi Nakamoto. Otras de las criptomonedas más conocidas son el ether, de la plataforma ethereum, o ripple y litecoin.

La principal característica de estas criptomonedas, incluyendo el bitcoin, es que es una moneda descentralizada, no está controlada por un banco ni ninguna organización supranacional. Por tanto, ningún estado controla ni el valor ni la cantidad de bitcoins que existen.

Teóricamente cualquier persona que tenga un ordenador personal y acceso a internet puede generar bitcoins. El proceso de creación bitcoins se le suelen denominar 'minar' y los que la crean se llaman 'mineros'. Para poder minar es necesario descargarse un software. No obstante, generar un bitcoin requiere mucho tiempo y, si no se hace de manera profesional, puede no ser rentable, de ahí, que hayan proliferado webs en donde se pueden adquirir bitcoins.

No solo bitcoins, cualquiera pueda generar sus propias criptomonedas, a las que le asignará un valor determinado, y lo único que se necesita para que funcione es una entidad que las acepte como forma de pago, y otra que las emita o las ponga en circulación. Igual que cualquier sistema monetario “normal”.

¿Puedo comprar cosas con bitcoins? La respuesta a esta preguntas es sí. Para ello es necesario tener nuestra cartera virtual o wallet y que el vendedor acepte bitcoins. El pago se realiza, en esencia, como una transferencia bancaria tradicional. Yo, dueño de bitcoins, le doy mi clave al receptor y a partir de ese momento la “red” sabe que el bitcoin que se corresponde con esa clave, y que antes estaba en mi poder, le pertenece exclusivamente al receptor. Existen incluso carteras virtuales, como Octopocket, que permiten tener bitcoins en varios valores, como euros, libras, o dólares, para así poder operar con entidades de todo el mundo y conocer en cada momento el valor que tiene nuestra cartera de bitcoins.

¿Puedo convertir bitcoins en euros? Por supuesto. Y en dólares, y en libras esterlinas, y en yuanes. Existen cajeros automáticos que permiten realizar  directamente el cambio de bitcoins a euro. El valor de los bitcoins es variable, al igual que cualquier otra moneda, por tanto, nos puede resultar más o menos rentable sacar dinero en una moneda o en otra. A día de hoy, 1 bitcoin ronda aproximadamente los 860 euros.

El sistema es relativamente sencillo: localizas un cajero que cambie directamente bitcoins a euros, y realizas la operación como en un cajero “normal”. Incluso algunas carteras virtuales permiten que, estés donde estés, te dirijas a un cajero con tecnología Hal-Cash y por medio de un código numérico retires tus bitcoins, en la moneda local. Así de simple.

La utilidad de este tipo de moneda es evidente, e incluso parece que los bancos se están dando cuenta de esto, llevando a cabo sus primeros intentos de creación de monedas virtuales bancarias. Los bancos no quieren renunciar al control del dinero circulante, y las criptomonedas y su generalización pueden ser un ataque directo a su línea de flotación. Precisamente por eso no van a triunfar las criptomonedas bancarias: lo interesante es que son sistemas descentralizados, fuera del control y del alcance de los bancos o de los gobiernos. Ahí radica su belleza… y su peligro. Puedes usar criptomonedas para comprar una bicicleta en China o armas en Rusia, aunque esta ya es otra historia. 

Antes o después las monedas y billetes físicos desaparecerán, incluso las intocables tarjetas de crédito –ya se empiezan a utilizar medios de pago a través de apps de smartphone–. Puede que no se llame bitcoin pero, desde luego, en el futuro tendremos monedas virtuales. Vayan pensando en ello. 



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