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La protección animal en la cosmética: una cuestión europea

PUBLICADO O 29 DE MAIO DE 2017 · (0)



FUNDACIóN GALICIA EUROPA · LUCíA GARCíA GARCíA


Cada vez son más las voces preocupadas por el bienestar animal en el continente europeo, algo que se ve reflejado en el creciente apoyo a los partidos animalistas en los distintos comicios electorales. Esta concienciación ciudadana también se plasma en el campo de la cosmética, encontrando su amparo legal a nivel comunitario en el Reglamento de la Unión Europea sobre los productos cosméticos (1223/2009), que prohíbe expresamente la realización de ensayos en animales para productos cosméticos así como la introducción de estos en el mercado común (artículo 18), una prohibición que se aplica tanto a la formulación final del producto, como a que alguno de sus componentes hubiese sido objeto de ensayos en animales. Conviene advertir que la Comisión puede permitir excepciones a la prohibición cuando no exista método alternativo o haya riesgo para la salud humana, siempre que así lo solicite un Estado Miembro.

Es precisamente este precepto el que ha dado lugar a que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea se pronunciase en torno a su interpretación en su reciente sentencia de 21 de septiembre de 2016 (Asunto C592/14). La duda se suscitaba en relación a si la prohibición de introducir productos que contasen en su composición con ingredientes testados en animales se aplicaría en caso de que las pruebas se hubiesen llevado a cabo en el extranjero para cumplir con la legislación de un tercer país (en el caso Japón y China), y, por lo tanto, si la introducción de estos cosméticos en el Mercado Único implicaría la vulneración del artículo 18.

El TJUE concluye que, pese a que no se haga una distinción expresa en el articulado del Reglamento acerca del lugar de realización, el hecho de permitir la introducción en el mercado de productos que hubiesen sido objeto de ensayos fuera del territorio de la Unión iría en contra del propio espíritu de la legislación comunitaria, que tiene como finalidad la promoción activa de métodos alternativos que no se sirvan del animal para garantizar la seguridad de un producto cosmético. Por ende, la Corte entiende que se puede prohibir la introducción de cosméticos en el Mercado de la Unión cuando algunos de sus ingredientes hayan sido objeto de ensayos en animales en terceros países. No obstante, esta prohibición sólo se aplica cuando las pruebas se hubieran realizado con posterioridad a fechas límite previstas en el Reglamento para la eliminación progresiva de los diferentes ensayos. La prohibición total se aplica, de facto, desde el 11 de marzo de 2013.

Con esta interpretación se marca de manera clara la línea perseguida por la UE: mayor protección de los animales a través de la promoción activa de métodos alternativos, de tal manera que se garantice la seguridad de la cosmética en los humanos al tiempo que se tiene en cuenta el bienestar animal. Esta filosofía europea se une a otras prohibiciones que en esta materia se han llevado a cabo en diferentes países como Israel, India, Noruega, Nueva Zelanda o Australia, que también cuentan con legislación en torno a la experimentación en animales con fines cosméticos. 



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