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Nos deben explicaciones

PUBLICADO O 04 DE AGOSTO DE 2017 · (0)



ERNESTO S. POMBO · PERIODISTA


Otra vez Galicia; otra vez los gallegos; otra vez la banca. Parece como si tuviéramos la mala suerte adherida a nuestro ADN. Porque creíamos que ya no nos podía ir peor de lo que nos fue con la desaparición de las cajas y la aparición de Abanca, que se las adquirió al Estado, en una operación de trilerismo económico, por 1.003 millones de euros tras haber recibido una inyección de 9.052 millones; y ahora resulta que sufrimos la desgracia del Popular-Pastor.

Los 50.613 accionistas gallegos han perdido casi todas sus inversiones. Los trabajadores tienen sus puestos en el aire y los ahorradores pierden la credibilidad en la entidad en la que pusieron toda su confianza y, de paso, en todas y cada una de las entidades que permanecen operativas. Porque de contar con una estructura bancaria solvente, los gallegos nos quedamos los lunes al sol tras la desaparición de las Caixas de Vigo y Galicia, Etchevarría, Banco Gallego y Banco de Galicia. Y nuestro país se queda con una única entidad, Caixa Rural Gallega, que avanza pausada, pero parece que solvente. Ejemplo que deberían de haber tomado las que ya han desaparecido del panorama bancario.

Galicia es un bocado muy apetitoso para el sector por el elevado ahorro y los bajísimos niveles de morosidad, con depósitos por valor de 59.700 millones, que el año pasado crecieron un 3,2 %. Y quizás por eso aquí la concentración bancaria es más evidente. Solo cuatro entidades, Abanca, Santander, BBVA y Caixabank se reparten el 82 % de las oficinas y solo las dos primeras, el 59 %. Con lo que todo ello supone de negativo para el ahorrador y para quienes disponen de créditos.

Y todo esto, ¿por qué? ¿Por qué una entidad como la desgraciada Popular-Pastor, que nos decían solvente, se cae del sistema en menos de 24 horas? ¿Cuáles son las causas que provocaron la extinción de un banco con 90 años de historia? ¿Qué hay de cierto en las acusaciones de mala gestión de Ángel Ron, presidente del Popular desde 2004 hasta febrero a quien le sucedió, Emilio Saracho? ¿Por qué el presidente Feijóo dice que hay que investigar lo que ocurrió? Y ¿por qué la Inspección del Banco de España dice que “se permitió que la enfermedad del Popular fuera incurable”? Pues seguimos sin respuestas porque, a estas alturas, semanas después de consumarse la desgracia, aún nadie ha tenido la decencia ni ha sido capaz de explicar lo que ha ocurrido ni por qué ha ocurrido.

Quizás quien mejor pueda hacerlo sea el ministro Luis De Guindos. Hace poco más de un mes aseguró, con su optimismo habitual, que el Popular era “un banco solvente” y hace unos días dijo que era “un banco zombi desde hace tiempo”.  Muy en su línea. Y como el ministro, otros responsables de la economía gallega y española que no hace mucho vieron en el Popular-Pastor un valor en alza y tras desayunarnos con la venta-regalo al Santander por 1 euro, en poco más de doce horas, se alarman por la mala situación que atravesaba.

Quienes ejercen responsabilidades económicas y bancarias en España y en Galicia nos deben explicaciones. Muchas. Porque a día de hoy desconocemos los detalles del obsequio y cómo, porqué y quienes retiraron 7.000 millones de euros en cuestión de horas; o por qué el Popular perdió el 23 % de sus depósitos en dos meses y 22.000 millones solo en enero. Queremos saber qué hicieron el Banco de España, la CNMV, el Ministerio de Economía, la Xunta y todos los que viven de la regulación y de auditorías para evitar el desastre. Y que también lo haga el presidente Feijóo, que parece non tener nunca responsabilidad ni nada que ver con las operaciones desastrosas para Galicia. Que nos lo expliquen, que para eso los tenemos a sueldo.



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