Publicidade

Ourense Termal


Atrás · Actualidade · A guía de ECO · Subscrición · Contacto

Andalucía prohíbe los piropos

PUBLICADO O 22 DE FEBREIRO DE 2018 · (0)



PEPE CASTRO · PERIODISTA


La Junta de Andalucía presentó una campaña en contra del acoso callejero a las mujeres a través de los piropos, “una práctica socialmente aceptada”, que identifica como violencia machista o violencia de género. “No seas animal” es el lema elegido contra esta forma de acoso, que presentaron con un vídeo en el que aparecen unos hombres con caretas de cerdos, pulpos, búhos, gallitos y buitres que gritan ordinarieces, están al acecho o no quitan ojo de encima a las mujeres. El piropo, dicen los responsables, de la campaña, “normaliza a las mujeres como objetos sexuales y en algunos contextos deriva en agresiones y abusos”.

La campaña andaluza nace en plena polémica entre el movimiento #MeToo, que viene denunciando con fuerza prácticas, parece que habituales, de acoso y abusos en el entorno de Hollywood, y el manifiesto de un colectivo de reconocidas mujeres de la cultura francesa que temen el retorno del puritanismo y que se cree un clima propio “de una sociedad totalitaria que ponga en peligro la libertad sexual”. Sin entrar en el fondo de esa polémica, hay que decir que todo acoso, abuso, agresión o cualquier otra forma violencia contra la mujer es repugnante y debe caer sobre los autores el imperio de la ley

Pero en la campaña de la Junta de Andalucía el debates otro, es saber dónde está está la frontera entre la seducción y la agresión sexual, entre el flirteo y el acoso. Un grupo de mujeres expresaron sus opiniones en los periódicos andaluces y situaron esa frontera entre lo borde, la falta de respeto o la grosería que, además de mala educación, pueden llegar a ser acoso o agresión, y el halago fino y educado que enlaza con la vieja tradición de la galantería que gusta en muchos entornos femeninos y posibilitó el principio de muchas relaciones que acabaron en parejas o matrimonio.

“No confundamos, ni saquemos las cosas de contexto”, dicen estas lectoras, que son muy duras con los hombres groseros, pero sostienen que un piropo dicho en el momento oportuno, con salero y respeto, no puede calificarse de acoso o agresión sexual. “Están criminalizando la masculinidad, a este paso los hombres no van a poder salir de casa”, apostillan, y culpan a los funcionarios que “meditan en casa”, en alusión a esas horas de trabajo domiciliario que la Junta autorizó para completar el horario laboral.

“Todo es bueno para el convento”, sentencia un viejo dicho popular. La demonización del piropo en Andalucía que propone esta campaña y hasta el lenguaje inclusivo que tanto gusta a algunos políticos pueden reforzar la lucha contra el machismo. Pero se me antoja que es tanto o más importante poner el punto de mira en conquistar el valor constitucional de la igualdad, que debe empezar por eliminar la brecha salarial entre hombres y mujeres, y cualquier otro tipo de discriminaciones por razón de sexo, que todavía abundan.

Islandia y Alemania acaban de aprobar leyes que garantizan esa igualdad salarial entre hombres y mujeres. A ver si cunde el ejemplo en los demás países, entre ellos el nuestro.



Comentar








Enviar

Comentarios (0)