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El mercado político se mueve

PUBLICADO O 27 DE MARZO DE 2019 · (0)



PEPE CASTRO · PERIODISTA


En el mercado político de primavera se están produciendo los primeros trasvases de políticos vinculados durante muchas lunas a un partido que abrazan sin ruborizarse la causa del vecino. Ya son varios ex cargos populares y socialistas que se van a Ciudadanos, al menos 20 podemitas acompañarán al díscolo Errejón y otros políticos recalarán en Vox.

Menos mediáticos son los trasvases que se conocen en Galicia, que a primeros de marzo –cuando escribo este comentario–, se reducen a políticos desahuciados y a algunos concejales en activo que están localizados en Ourense –donde también nace un nuevo partido– que se arriman al sol que más calienta que ellos entienden es el de Ciudadanos.

Nada que objetar, en política también rige la ley de la oferta y la demanda. Ciudadanos busca candidatos y capta a políticos que, quemados o desencantados con su formación anterior, sucumben a los cantos de sirena de este nuevo partido, que satisface sus legítimas ambiciones personales en línea con el viejo dicho de que vale más ser cabeza de ratón que cola de león.

Pero lo que chirría y ofende a la inteligencia ciudadana, vote lo que vote, es que los concejales ourensanos, que llevan años viviendo al amparo del poder con el PP, se den cuenta ahora de que “Ourense necesita mejores políticos”. No es creíble que el hasta ahora número dos del PP en el concello capitalino y a la concejala de Xinzo, ambos con años de militancia y ocupando cargos relevantes, les entre ahora la necesidad del “rechazo absoluto de las actitudes intolerantes y sectarias…” –del Partido Popular–, del que se van para romper con “las políticas conservadoras” que ellos defendieron con ahínco.

También chirría en Ourense que el propio PP, cual novio ofendido, salga al mercado para fichar al ex secretario de las Xuventudes Socialistas. Mi garganta profunda en la ciudad de As Burgas profetiza que no tardará en convulsionar al “universo popular” y en mover la silla al actual regidor del concello.

Pero en este mercado político primaveral lo que “sulibeya” a muchos ciudadanos es la caída del caballo de un ex dirigente de la izquierda sindical y del nacionalismo que se convierte en apóstol del ideario de Vox. El señor Maceiras colgó un vídeo en la red en el que justifica su transformación ideológica que, en síntesis, explica como “el cambio de un ciudadano más que ve peligrar la viabilidad del Estado”.

Sorprende que se queje de que algunos amigos dejaron de hablarle y otros le pregunten si su conversión ideológica obedece a algún viaje, a alguna revelación, a un mal sueño… y no entiende “por qué la gente ha reaccionado tan mal al vídeo, he tenido incluso que bloquear a algunas personas…”.

Su sorpresa a estas reacciones me recuerda a Rodrigo Duterte, el histriónico presidente de Filipinas, que llamó hijo de puta a Obama y al ver la reacción airada del mandatario americano dijo sin inmutarse: “no entiendo como se lo toma como un insulto personal, yo no quería ofenderle”.

En fin, que los fugados buscan su acomodo político en otra formación en la que creen haber encontrado un yate político más grande que el que tenía su partido anterior. Allá ellos, pero deben saber que, parafraseando a Cánovas, sucumbir a la tentación cegadora del poder lleva con frecuencia a las mayores indignidades.



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