Atrás · Actualidade · A guía de ECO · Subscrición · Contacto

La que se avecina

PUBLICADO O 04 DE ABRIL DE 2019 · (0)



ERNESTO S. POMBO · PERIODISTA


Purgas, venganzas, tránsfugas, vetos, fake newsbots, promesas que no se van a cumplir, trayectorias políticas y personales muy discutibles, financiaciones sospechosas, reproches, guiños, líneas rojas, acusaciones graves, candidatos carentes de un mínimo de preparación, heridas abiertas y hasta insultos a los propios socios. Esta es solo una parte del balance con la que los españoles concurrimos a las urnas el día 28 para decidir quienes van a liderarnos en los próximos cuatro años. Nunca, como hasta ahora, la situación se presentaba tan incierta, pero también nunca con unos mimbres tan deteriorados para poder confeccionar la cesta.

Porque hace tiempo que algunos alertamos del deslustre y destrozo que está sufriendo la actividad pública y por ello, nuestra clase política. Hemos ido avanzando hacia la mediocridad y la incapacidad y nos hemos puesto en manos de quienes presentan un curriculum cuyo único mérito es ser papá de Mariluz. Por no hablar de quienes se integran en las candidaturas pendientes de las investigaciones por corrupción que contra ellos se siguen, o los tránsfugas que tras ser descartados por su partido se alían con el que en ese mismo momento les pasa por delante de la puerta.

Lo vivido en los últimos meses en la política española no es para sentirse orgulloso. Han proliferado las mentiras a sabiendas, lo que ahora se llama fake news. Y hasta los mayores disparates, como los de Suárez Illana, fichaje estrella de Pablo Casado, sobre el aborto de niños en Nueva York y la esperpéntica rectificación asegurando que había consultado con un despacho de abogados. Definitivamente en Nueva York no abortan a los niños después de nacer, dijo este buen señor que debería de saber que si así fuese no sería aborto sino asesinato.

Pero nos han instalado en el desvarío. Escuchándolos hablar, unos y otros parecen estar infectados por el virus del desatino. Puede que sea la nueva política. Esa que lideran Pedro Sánchez, Pablo Casado, Pablo Iglesias y Alberto Carlos Rivera, y a los que se suma Santiago Abascal con sus tarascadas. Esa nueva política donde todo vale, donde se realizan aseveraciones sin conocimiento y donde la sumisión es una forma de estar. Aquello que decía Alfonso Guerra, en los años 80 del pasado siglo, de que el se mueva no sale en la foto, se ha recuperado, pero ya no es necesario que el damnificado se mueva, basta con que en algún momento no rinda pleitesía absoluta al gran líder. Ocurrió en todas las formaciones más importantes que se presentan al 28-A, creando los consabidos conflictos internos que tendrán, evidentemente, repercusiones, en los resultados finales.

Y con estos candidatos, alejados de la realidad e instalados en el embuste y el engaño, ¿qué puede ocurrir? Pues, según todos los sondeos, que nadie tendrá mayoría para gobernar en solitario. Esos tiempos quedaron ya para la historia y comenzamos el de los pactos, negociaciones y acuerdos. Porque no hay un claro vencedor y, conscientes de ello, se dispusieron hace tiempo a establecer los acuerdos postelectorales. Por una parte el tripartito ultra, PP, C´s y Vox, que ya se instaló en Andalucía. Y por otra PSOE y todos los demás. Porque parece que los socialistas ganarían aunque, para gobernar, tendrían que pactar con todos los situados a su izquierda o bien con Ciudadanos, que ya que ha adelantado que esta operación no está en sus planes.

Lo que se está decidiendo es si va a ser el centro izquierda o la derecha ultra la que nos va a gobernar. Peligroso juego, de forma especial desde el momento en que Ciudadanos y PP asumen postulados de Vox. Podemos caer en un escenario al que nunca quisimos llegar, pero llegamos. Y, además, manejado por torpes e incapaces.



Comentar








Enviar

Comentarios (0)