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¡Quedará el procès!

PUBLICADO O 10 DE XUñO DE 2019 · (0)



PEPE CASTRO · PERIODISTA


Juan Carlos Ortega, barcelonés de nacimiento, es un humorista con un estilo muy personal que se desdobla para entrevistar o reflexionar con seres imaginarios sobre asuntos de la actualidad que introducen al oyente en situaciones que revelan el aspecto absurdo o enloquecido de la vida.

Circula ahora por la red un sketch de su humor “amable”, sin estridencias, en el que entrevista a un experto en “física teórica” que, pronosticando el fin del universo, ridiculiza al independentismo catalán. “Estamos hablando con el catedrático de Física Teórica, Francisco Villalba, y hablamos del segundo principio de la termodinámica. Un principio de las leyes de la Física, ¿viene a decir, aproximadamente qué, Sr. Villalba?, pregunta.

-Bueno, pues a grandes rasgos, para que nuestros oyentes nos puedan entender, el segundo principio de la termodinámica asegura que en el universo irremediablemente habrá un aumento de la entropía…, del desorden. Las partes más energéticas del universo pasarán sus energías a las menos energéticas… y el universo sufrirá lo que los físicos llamamos “muerte térmica”.

-¿Y el universo morirá, no quedarán estrellas, planetas… todo desaparecerá?

-Sí, el universo morirá… dentro de miles de millones de años. No quedará nada, absolutamente nada… Bueno, ¡a ver!, quedará el procès, eso va a quedar seguro.

Surrealismo puro. Quedará el procés porque, diría don Ciprián de Penalba, “eles viven deso”, de su invento, y viven a cuenta del Estado español que quieren destruir, a cuenta de “mecenas catalanes y catalanistas” Santi Vila dixit, y de otras fuentes de financiación desconocidas por ahora.

Para que su invento perviva mienten compulsivamente, incluso en el Tribunal Supremo, negando lo que vio todo el mundo y utilizando eufemismos absurdos como “agitación dentro de la normalidad”“violencia pacífica” o “movilización pacífica”, en palabras de Jordi Sánchez. A veces sufren ataques de amnesia y nadie sabía de donde vinieron y cuanto costaron las urnas o que la declaración unilateral de independencia no pretendía más objetivo que “una expresión de voluntad política sin consecuencias jurídicas”. Los sofistas argumentaban con más rigor.

El balance conseguido por estos dirigentes independentistas es terrorífico. Con ellos, Cataluña dejó de ser un pueblo moderno y tolerante para pasar a ser una comunidad radicalizada; expulsaron a miles de empresas que huyen de la inestabilidad que genera “su república”; fracturaron a la sociedad catalana, incluso a las familiares y amigos por cuenta de su procès; arrastran a una crisis política, económica y social al resto de España.

Juan Carlos Ortega ayuda a ver el problema catalán desde su profecía surrealista, siempre relajante: desaparecerá el universo, pero quedará el procès más allá del fin de los tiempos.

Pero no se angustien. Parafraseando a Joan Manuel Serrat, algún día dejarán de joder con la pelota. Y si eso no ocurre, siempre nos quedará la palabra que acuñó hace casi un siglo el otro Ortega, don José: la conllevancia. 



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