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La exhumación y la economía

PUBLICADO O 10 DE OUTUBRO DE 2019 · (0)



PEPE CASTRO · PERIODISTA


Aquel viejo dicho periodístico “nunca dejes que la realidad te estropee un buena historia” ocurrió el 24 se setiembre. Ese día el presidente del Gobierno y su corte no cabían de gozo después de conocer la sentencia del Tribunal Supremo que daba luz verde a la exhumación de Franco del Valle de los Caídos y su reinhumación en el cementerio de El Pardo.

Pero esa buena historia fue arruinada el mismo día por el informe del Banco de España que confirma que la desaceleración “es mayor de lo previsto” y recorta cuatro décimas el crecimiento del PIB, que sitúa en el 2% este año y en el 1,7en 2020; la tasa de paro seguirá por encima del 14% y perderá vigor la demanda interna  consumo de empresas y familias de forma más intensa de lo previsto.

La tensión comercial entre Estados Unidos y China y el Brexit, de puertas afuera, y dentro, la falta de Gobierno que crea inestabilidad política, mucha incertidumbre y anticipan un mayor deterioro económico, son algunos de los factores de estos malos augurios. El supervisor también lamenta que no se aprovecharan los años de bonanza económica para acometer reformas pensiones, educación, financiación autonomías, mercado laboral… para preparar al país para esta desaceleración, previendo incluso una eventual recesión que nos llevaría a otra crisis como las de 2008.

La deriva que está tomando la economía preocupa más a los españoles que la exhumación de Franco, una decisión acertada que nadie cuestiona, salvo un grupo de nostálgicos, aunque muchos ciudadanos piensan que el Gobierno debió plantearla con el mismo talante y espíritu de reconciliación y concordia que presidió la Transición. Pero optó por hacerlo sin coordinación con las demás fuerzas políticas porque debe sentirse más cómodo en solitario manteniendo vivo ese fantasma, que políticamente es muy rentable para sus intereses.

Tampoco parece oportuno llevar el asunto a la ONU y decir que “hoy, 24 de setiembre, hemos cerrado el círculo democrático”, como afirmó el presidente. El círculo de la democracia lo cerraron los protagonistas de la Transición que, en palabras de Gianfranco Pasquino, “supieron llegar a acuerdos y dejaron un país moderno, reconciliado con el pasado y mirando al futuro”, que logró años de estabilidad y un nivel de bienestar jamás alcanzado. La exhumación tan solo es un fleco pendiente.

Esta hornada de políticos, añade el pensador italiano, no es consciente de todo lo que ha hecho aquella la generación de la Transición. Por eso se entretiene más con el pasado que en ocuparse de lo que predice el informe del antiguo banco emisor.

Puede ocurrir que el presidente padezca ya el síndrome de la Moncloa y piense que la democracia la trae él con la exhumación del dictador. Pero flaco favor hizo al prestigio de nuestro modelo y a la Marca España. ¡Como si en los últimos 40 años la democracia española fuera de segundo nivel!

Volviendo a la desaceleración, James Carville acuñó la frase the economy, stupid!“ para centrar la campaña electoral de 1992 en las preocupaciones y necesidades de los ciudadanos y llevó a Bill Clintona la presidencia de EE.UU.

Escribo a principios de octubre y es probable que cuando este comentario aparezca en papel la exhumación esté consumada. Pero si estos gobernantes siguen “paseando a Franco” y no se ocupan del deterioro económico que anuncia el Banco de España y de sus consecuencias para el país y los ciudadanos, “¡es la economía, estúpido! la que acabará echándolos del gobierno.



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