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No nos dejan ver el bosque

PUBLICADO O 27 DE DECEMBRO DE 2019 · (0)



ERNESTO S. POMBO · PERIODISTA


La interinidad del Gobierno que conlleva la ausencia de soluciones a los muchos problemas que padecemos, la parálisis que atenaza al sistema constitucional y una evidente falta de liderazgo en el país, no está dejándonos ver el alcance real del problema. La necesidad de poner fin a esta situación hace que fijemos la vista en lo inmediato, en los acuerdos y pactos para la formación de gobierno, en si habrá Ejecutivo la semana que viene o en el mes de enero o en que ERC sube su apuesta a cada hora que pasa. Y lo realmente importante lo dejamos para más adelante. Porque lo que debería de inquietarnos es el tiempo que va a permanecer estable el Gobierno de coalición que formarán, apoyos aparte, PSOE y Unidas Podemos. O lo que es lo mismo el presidente Sánchez y el vicepresidente Iglesias.

España es una de las democracias de la OCDE con gobiernos más duraderos, junto a Luxemburgo. Pero esta distinción puede dejar de ser norma porque en los últimos tiempos, cuatro años ya, la incapacidad de alcanzar acuerdos que ofrezcan mayorías de gobierno preside la política del país. Y ahora los españoles nos enfrentamos al primer ejecutivo de coalición cuya permanencia y estabilidad es la gran incógnita que nos ofrece, de cumplirse lo que parece más razonable que es que Pedro Sánchez cuente en su investidura con el respaldo, además de UP, de ERC y los partidos minoritarios que disponen de escaño.

La historia nos dice que los gobiernos de coalición son los más inestables y que los que más predominan son los multipartidistas que disponen de mayoría absoluta. Y estudios hay que demuestran que mientras los de un solo partido se prolongan por espacio de 719 días, los de coalición se reducen a 568 días. Ello a pesar de que en el último medio siglo, casi el 70 % de los ejecutivos han sido multipartidistas, mientras que los de coalición en minoría, como es el caso español, superaron escasamente el 10 %, en los países de la OCDE.

Con todo, los Ejecutivos de coalición son también los más habituales en las democracias desarrolladas, pero eso no conlleva que se mantengan alejados de tener que sobrevivir a continuos problemas. Y en el caso español el escenario hace prever que así será.

Porque aunque Pedro Sánchez y Pablo Iglesias hayan alcanzado, según parece y dentro del secretismo intolerable que vienen manteniendo, acuerdos en asuntos de calado, los obstáculos son evidentes. A la vuelta de la esquina está la aprobación de los presupuestos en los que las diferencias son evidentes en asuntos como déficit público, ajustes, pensiones, gasto público, etc. Cierto es que las ganas de gobernar pueden ayudar a superarlos, pero en todo caso unos y otros habrán de realizar un profundo ejercicio de transigencia.

Dejando a un lado los minoritarios, distinto es el caso de ERC. Entre los objetivos de los independentistas catalanes no están ni Pedro Sánchez, ni España, ni los españoles, ni Europa. Están sus ansias soberanistas y su objetivo de gobernar la idílica república libre y próspera de Cataluña. Si asistimos cada mañana a un nuevo órdago y a una escalada de sus exigencias, todo hace suponer que estas aumentarán a medida que avance el tiempo. Eso si al final los republicanos son capaces de ponerse de acuerdo entre ellos y, como parece, votan la investidura de Sánchez. Pero en el recuerdo tenemos el apoyo a la moción que dio la presidencia al socialistas al que días dejaron caer por el rechazo a los presupuestos y las 155 monedas de plata con lo que Rufián llamó traidor a Puigdemont por querer convocar elecciones, para horas después criticarlo por no haberlo hecho. Son, ciertamente, un ejemplo de coherencia.

El panorama lo completa un PP, descansando en el corral a la espera de poder aprovecharse de los errores ajenos y de aquello que dijo Cristóbal Montoro de que deja que España se caiga que ya la levantaremos nosotros. Algún cronista de la Corte ha escrito que en algunos sectores populares se aconseja no hacer nada “y dejemos que gobiernen PSOE, Podemos, PNV y ERC. La desaceleración económica, las contradicciones internas y las presiones del separatismo harán que el gobierno se estrelle en menos de un año. El PSOE se verá obligado a convocar elecciones anticipadas y las perderá porque los ciudadanos habrán aprendido la lección”. Textual.

Esos ciudadanos mucho más ansiosos por la necesidad de una investidura inmediata que por la estabilidad del Gobierno que salga de ella. Y es que, una vez más, los árboles no nos dejan ver el bosque.



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