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La gesta de Magallanes y Elcano

PUBLICADO O 10 DE XANEIRO DE 2020 · (0)



PEPE CASTRO · PERIODISTA


El 10 de agosto de 1519 –pasaron 500 años–, “tras una descarga de artillería” partieron de Sevilla cinco naves con 239 marineros capitaneados por Fernando de Magallanes para abrir una nueva ruta hacia las islas Molucas, el paraíso de las especias entonces muy cotizadas. Tres años después sólo regresó la Nao Victoria con Juan Sebastián Elcano al mando de 18 hombres escuálidos que habían completado el primer viaje alrededor de la Tierra. Las deserciones, el hambre y el escorbuto acabaron con la vida de los demás. 

La primera vuelta al mundo de la historia fue “una de las mayores epopeyas acometidas por el hombre, dio la dimensión y la imagen de la cara oculta de la Tierra, del mismo modo que los soviéticos fotografiaron la de la Luna en 1959”, dice Mariano Cuesta, catedrático de Historia de América de la Universidad Complutense de Madrid.

Aquella larga travesía representó entonces “un gran paso para la humanidad”, como dijo Neil Armstromg cuando pisó la Luna, porque abrió nuevos horizontes de progreso aportando grandes avances para la navegación, el comercio internacional y los conocimientos geográficos que permitieron confirmar la redondez de la Tierra y dibujarla como una esfera.

Reparen que de las tres grandes gestas exploradoras que merecen ser calificadas como históricas: el descubrimiento de América, la primera circunvalación de la Tierra y la llegada a la Luna, dos son gestas protagonizadas por España y españoles.

Por eso, esta efeméride brindaba una excelente ocasión para para activar la “memoria histórica” y celebrar la grandeza de la España de entonces, que desempeñó un papel singular en el tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna. La Monarquía reinante tuvo mucho de visionaria patrocinando esta vuelta al mundo, como había hecho unos años antes con el viaje de Colón y el descubrimiento de América, del que tuvo conocimiento Galicia en primicia cuando La Pinta de Martín Alonso Pinzón arribó a Baiona.

Sin embargo, el quinto centenario de la gesta de Magallanes y Elcano pasó sin pena ni gloria, se despachó con un acto en Sevilla y están programadas algunas celebraciones más, pero serán de bajo perfil y sin eco nacional e internacional. 

¿Por qué aquella hazaña comparable a la llegada a la Luna no se celebra en España? Ocurre que esta vieja nación sigue atenazada por el complejo generado por la Leyenda Negra  que, dice Santos Juliá, “ningún historiador toma en serio, pero caló entre los nacionalistas y en parte del público” con esa veta masoquista tan nuestra. 

Aquel “sambenito sin fundamento”, difundido interesadamente por países extranjeros cuando España era una potencia, aún hoy pauta la dejadez oficial, es culpable del patriotismo menguante y aviva los nacionalismos excluyentes, un cóctel que impide celebrar con orgullo nuestras mejores gestas históricas.  

Mientras, se reabre la “memoria histórica” de hechos desgarradores más recientes que deben ser más rentables políticamente que recordar las gestas protagonizadas por nuestros antepasados, españoles pertenecientes a todo el suelo patrio.

Por eso, hay ocasiones en las que parecemos una nación acomplejada. O tal vez, como dice Pérez-Reverte, lo que ocurre es que realmente lo somos. Una pena, porque tenemos mucho de qué presumir.



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