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Un plan de recuperación para la UE

PUBLICADO O 18 DE XUñO DE 2020 · (0)



FUNDACIÓN GALICIA EUROPA · ANA RAMOS BARBOSA


La Comisión Europea lanzó el 27 de mayo una propuesta de respuesta decidida a la crisis originada por la pandemia con la creación de un fondo temporal de recuperación de la economía de la UE, “Próxima Generación UE”, que obtendría endeudándose en los mercados financieros sobre la base del presupuesto comunitario. Por otro lado, dio un nuevo sesgo a la propuesta de Marco Financiero Plurianual (MFP) 2021-2027 que estaba estancada en el Consejo Europeo. Elevando ligeramente su dotación financiera, y asignando recursos del fondo “Próxima Generación UE” a programas del actual y futuro MFP, refuerza partidas de gasto importantes para España como la Cohesión y la Transición Justa, la Agricultura y la Pesca, la Salud y la Investigación y la Innovación.

El montante del fondo de recuperación es superior al que se estaba barajando en Bruselas y ha sido en general bien recibido: 750 mil millones de euros, que viene a sumarse a un presupuesto para 7 años (MFP 2021-2027) de 1,1 billones. Todo esto hay que sumarlo a las tres redes de seguridad ya acordadas, para Estados, trabajadores y empresas, de 540 mil millones de euros en préstamos, que estarán vigentes hasta finales de 2022, llevando el esfuerzo de recuperación de la UE a un total de 2,4 billones de euros. Las estimaciones apuntan a España como el mayor beneficiado per cápita del fondo de recuperación.

Todo el presupuesto de la UE deberá dirigirse a conseguir desarrollar una economía verde, digital y justa. Para beneficiarse de los recursos comunitarios, será pues fundamental apostar claramente por proyectos que favorezcan la consecución de estos objetivos. El Mecanismo de Recuperación y Resiliencia es el principal instrumento para la canalización de fondos –en forma de subvenciones y préstamos– hacia proyectos de inversión que permitan una recuperación económica resilienteLos Estados tendrán que presentar planes nacionales de recuperación que detallen las necesidades de fondos que tienen y la forma en que quieren recibirlos, siendo voluntario el recurso a los préstamos. Además de alinearse con las prioridades políticas europeas, la única condición para recibir estos fondos es cumplir con las reformas estructurales exigidas en el proceso de coordinación de políticas económicas de los Estados miembros, conocido como “Semestre Europeo”.

Si se alcanza un acuerdo político en el mes de julio, habrá suficiente tiempo para completar los procedimientos de ratificación nacional en los 27 Estados miembros en la segunda mitad del año, de modo que los fondos puedan llegar a las regiones más impactadas por la crisis a principios de 2021. Pero la decisión no será fácil. Los principales puntos de discusión son el tamaño del fondo, la distribución entre préstamos y subvenciones (500 mil millones de euros en subvenciones y 250 mil millones en préstamos), y la clave de distribución para asignar el dinero. Los Estados miembros también están en desacuerdo sobre la 'condicionalidad' que dará acceso a los fondos a través de los planes nacionales de recuperación.

A pesar de los obstáculos, la voluntad de llegar a un acuerdo lo antes posible está muy extendida. De no ser así, la UE estaría enviando un mensaje de debilidad a la ciudadanía europea que, en estos momentos de grave crisis económica que vino a sumarse a la crisis originada por el Brexit, no puede permitirse.



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