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Lo inevitable rara vez sucede

PUBLICADO O 23 DE XUñO DE 2020 · (0)



MARíA CADAVAL · PROFESORA DE ECONOMíA APLICADA DA USC


“Lo inevitable rara vez sucede, es lo inesperado lo que suele ocurrir”, sentenció John Maynard Keynes. Esta cita que el célebre economista dejó escrita hace más de un siglo está de actualidad: lo inevitable era estar preparados para un modelo económico en el que la digitalización y la economía multicolor –verde y morada– fuesen un hecho en 2020 y, en su lugar, se produjo lo inesperado, es decir, la pandemia.

Pero lo inevitable alguna vez tiene que ocurrir. Todos los estados europeos tienen en sus manos la oportunidad de aprovechar las líneas de ayuda y reconstrucción de la economía que se han habilitado. Tras la aprobación del marco financiero plurianual europeo, la economía española –y por extensión la gallega– puede beneficiarse de una ingente cantidad de recursos en forma de préstamos y subvenciones que hay que preparase para captar. Estos fondos, que no estarán disponibles hasta bien entrado el 2021, tendrán un papel crucial en la recuperación y modernización de la economía real, si saben aprovecharse. Para ello es necesario orientar y preparar los proyectos que permitan dar un volantazo al modelo económico e incardinarlo en las dinámicas de futuro.

Las inversiones sostenibles, en consonancia con el European Green Deal, el avance en la economía morada, la transformación digital y las inversiones –que no gasto– en salud y educación piden paso. Los Fondos de Cohesión, pensados para las regiones y canalizados a través de programas operativos con un extra de 5.000 millones de euros este año y 50.000 millones el próximo, están condicionados a una clave de asignación concreta en el PIB y a la atención al desempleo. Ha llegado la hora de dejar de regar como un aspersor todo lo que había y mantener el modelo estático para hacer una apuesta decidida sobre las actividades del futuro y dirigir el chorro de recursos de manera valiente hacia el cambio que se avecina.

A esto hay que añadir los instrumentos financieros habilitados por el Banco Europeo de Inversiones, el InvestUE, el Mecanismo Estratégico de inversión o el Recovery Resilience Facility, entre otros. La administración ha de acompañar al sector privado y hacer de locomotora del cambio. En la comunidad gallega el IGAPE debiera estar ya preparando estos proyectos para adelantarse.

 

No será ejercicio estéril recalcular el peso relativo de los distintos sectores con la vista puesta en la reconstrucción, sin retrovisor, encabezando el futuro con una economía más industrializada, productiva, justa y sostenible. Pero la productividad no significa precarizar el empleo, la productividad es otra cosa, es competir de verdad. Si en el año 2008 el proceso de reconstrucción se hizo a costa de ensanchar la precariedad, ahora esto no es una opción. Es una evidencia que la pandemia sanitaria ha golpeado especialmente a los mayores, pero también lo es que las consecuencias económicas y sociales vuelven a pegar con fuerza a los más jóvenes aquellos que, en algunos casos, han sufrido ya dos crisis en apenas una década. Hay que velar porque sus problemas, derivados de la falta de salarios decentes o el acceso a una vivienda digna, no se conviertan en estructurales y el Ingreso Mínimo Vital sea solo un parche temporal. Tanto la comisión parlamentaria de reconstrucción, como la cumbre de grandes empresarios que convocó la OCDE, como el gobierno están reclamando consenso, pero poca concreción hay sobre qué están dispuestos a poner cada uno de su parte y a qué están dispuestos a renunciar en favor de otros. Para que esto avance, todos han de moverse.

Lamentablemente esto tampoco es novedad y remato igual que empecé con una cita de Keynes en su libro The General Theory of Unemployment en 1931 que habrá que tener en cuenta y seguirá siendo válido si no se reacciona al caso: “Estamos siendo afligidos por una nueva enfermedad, de la cual algunos lectores tal vez no han escuchado el nombre, pero de la cual escucharán a gran escala en los años por venir, desempleo tecnológico”; a lo que añado… salvo que nos subamos al carro del avance tecnológico que acaba por crear más empleo del que elimina. No podemos esperar, ya no, no nos lo podemos permitir, ¿actuamos?



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