Atrás · Actualidade · A guía de ECO · Subscrición · Contacto

Salvar la sanidad privada para salvar a toda la sociedad

PUBLICADO O 09 DE XULLO DE 2020 · (0)



RAFAEL SILVA AGREGáN · DIRECTOR TERRITORIAL DE HM HOSPITALES EN GALICIA


La pandemia por COVID-19 ha transformado completamente el panorama mundial obligando a adaptase, de forma imprevista y radical, a un nuevo escenario económico y social. Cada gobierno, cada empresa y cada ciudadano deberán adecuarse a una nueva realidad a corto plazo, pero también a posibles escenarios que a medio y largo plazo impidan revivir la caótica situación actual. Un reto especialmente relevante para el sistema sanitario y crucial para la sanidad privada.

El sector de la sanidad privada ha sufrido esta crisis por partida doble: como proveedores de servicios sanitarios y como empresas cuya facturación se ha desplomado hasta un 80 %. Tras la declaración del estado de alarma, la sanidad privada fue intervenida por la Administración. El 15 de marzo la instrucción 6/2020 del Servizo Galego de Saúde obligó a desprogramar toda la actividad no urgente y adaptar nuestras instalaciones para afrontar una probable sobrecarga de pacientes de COVID-19. Así lo hicimos, afrontando una situación jamás imaginada y poniendo todos nuestros recursos –instalaciones, tecnología y personal– al servicio de la autoridad competente.

Afortunadamente, las previsiones sobre el impacto de la pandemia no se cumplieron. En Galicia se estimaba utilizar entre 2.000 y 4.000 camas, pero al iniciar la desescalada no se había llegado a alcanzar el millar de ingresos. Se montaron hospitales de campaña ante el riesgo de saturación, pero lo cierto es que la capacidad de los hospitales públicos fue suficiente sin apenas recurrir a los privados.

Así, sin apenas derivaciones por COVID-19 y con la actividad sanitaria bajo mínimos históricos, la sanidad privada ha quedado completamente desamparada en esta crisis, haciendo frente no solo al coste económico que ha supuesto esta situación excepcional del Estado de Alarma sino a la larga –y mucho más preocupante– 'nueva normalidad' que empezamos a afrontar.

Una nueva normalidad que puede suponer la ruina de un sector esencial, como ha quedado patente en estas semanas. Al igual que debemos reorganizar toda nuestra vida, nuestra forma de relacionarnos, nuestras empresas… es momento de poner sobre la mesa el importante papel que juega la sanidad –pública y privada– y adaptar el sistema a las necesidades reales de esta sociedad, no solo en todo lo que nos ha revelado este virus sino a todo aquello que ya arrastrábamos: envejecimiento, dispersión poblacional, pacientes con pluripatologías, etc.

Retos todos ellos para los que la sanidad privada ha demostrado estar preparada y sin cuya ayuda será prácticamente imposible salir indemnes de esta situación. En los primeros días de la desescalada empezamos a calibrar la gravedad del cese de la actividad sanitaria y del retraso en la atención de ciertas patologías. Unas consecuencias que serán mayores y mucho más graves a medida que avancen los días y se vayan sumando a un sistema sanitario que estaba ya al límite.

Un escenario sombrío que nos hace preguntarnos: ¿se va a prescindir de nuevo de la sanidad privada? ¿Se van a anteponer criterios políticos a la salud de la población?Los hospitales privados de Galicia cuentan con los más altos estándares de calidad asistencial para dar respuesta a las necesidades acuciantes de los gallegos. Y además, con un menor coste para las arcas públicas. No recurrir a ellos sería no solo condenar a un sector económico esencial sino a toda la sociedad.

Solo los hospitales integrados en Ahosgal, la Asociación de Hospitales de Galicia, suman más de 1.900 camas, y cuentan con 5.000 trabajadores de los que casi 1.500 son médicos. Nuestra actividad asistencial representa más del 26,5 % de la atención especializadade Galicia. Pese a ello, el Sergas mantiene las mismas tarifas para la actividad concertada desde el año 2001, con rebaja añadida en 2010 del 5 % que no se ha recuperado hasta el momento. Y los recursos destinados a la actividad concertada en fueron inferiores en 2017 –últimos datos disponibles– a los dedicados en los años 2009 y 2010. Resulta más que evidente que esta situación es totalmente insostenible.

Por ello solicitamos al Gobierno y a las compañías aseguradoras –las grandes beneficiadas de la situación actual– medidas de liquidez y compensaciones que permitan corregir la caída de actividad y los números rojos provocados por el coronavirus. Es justo y necesario compensar el mantenimiento de nuestras plantillas y la disponibilidad que hemos tenido durante la pandemia pese ver reducida nuestra actividad en más de un 80 %. Y asumir que el coste de la prestación sanitaria se ha disparado con el uso de nuevas medidas de protección y adaptación a la “nueva normalidad” sin que ello se haya repercutido en las tarifas. A lo que se suma la necesaria y urgente reorganización de la gestión sanitaria para dar respuesta a las necesidades reales de los gallegos del s. XXI.

Esta crisis ha demostrado la viabilidad de la gestión unificada de la sanidad, con independencia de quien la pague, en aras de una mejor atención. Hoy, más que nunca, existe una única sanidad: la que salva vidas; la que vela por nuestra salud y por el bienestar de todas las personas. Nuestra única esperanza es que todo esto haya servido para entenderlo de una vez.



Comentar








Enviar

Comentarios (0)