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Volantazo de Núñez Feijóo

PUBLICADO O 08 DE SETEMBRO DE 2020 · (0)



ERNESTO S. POMBO · PERIODISTA


En plena carrera por huir de la pandemia del coronavirus, el presidente gallego ha dado un volantazo para cambiar el rumbo del Gobierno de la Xunta. No debía de estar muy de acuerdo con la gestión realizada hasta ahora en los departamentos de Sanidade y Educación, primordiales en el combate contra la COVID-19, porque fueron los dos únicos ceses del anterior Ejecutivo decretados por el presidente, que decidió mantener a once conselleiros aunque variando algunas de sus competencias. Eso sí, justificó los ceses; en un caso por proponerlo el afectado y en el otro por no aumentar el número de consellerías.

En reiteradas ocasiones, también en el discurso de investidura, el presidente Feijóo situó la lucha contra la pandemia, que ha dejado ya más de 650 fallecidos en Galicia, como objetivo prioritario de su gestión en la cuarta legislatura que lidera. Llegó a decir que “lo que está por venir es durísimo”.

Y en este camino, Feijóo quiere imprimir un nuevo ritmo a su Gabinete, pero especialmente a dos consellerías básicas en la gestión futura de la Xunta. Un ritmo que, por lo visto, no llegaron a imponer los ya exconselleiros Jesús Vázquez Almuiña ni Carmen Pomar, por mucho que el presidente, todo su Ejecutivo, cargos, militantes, simpatizantes, allegados y parientes pusieran, allá adonde iban, a Galicia como el ejemplo a seguir en la batalla por salvar nuestras vidas.

La gallega fue la primera comunidad en abandonar el estado de alarma decretado el 14 de marzo. Pero el optimismo inicial se tornó en pesimismo con la adopción de medidas, de forma continuada, para evitar la expansión del virus. El cierre de la comarca de A Mariña, con más de 80.000 residentes, y las medidas parciales para los brotes de A Coruña, Cee, Arteixo y Lugo, por citar solo algunos, indican que la nueva normalidad llegó de forma un tanto precipitada y que lo que se creía controlable no lo era tanto.

Cierto que los dos conselleiros cesados fueron los que sufrieron un mayor desgaste durante la crisis sanitaria, pero sea como fuere, a Núñez Feijóo no le agradaron, como indica el golpe dado sobre la mesa, las gestiones de Almuiña y Pomar, hasta el extremo de que horas antes del inicio del curso escolar no dudó en cesar a la responsable educativa.

Por el protagonismo adquirido en los últimos meses, no se aguardaba el cese de Vázquez Almuiña, que el presidente justificó por petición del exconselleiro y que ha causado sorpresa incluso en las filas populares. No tanto el de Carmen Pomar si nos atenemos a la gestión, o lo que fuera que hizo, de la vuelta a las aulas de los escolares gallegos. Se apunta a que su nombre estaba dentro de las quinielas de cambios.

Y en ambos casos como también en los de Economía y Empleo, Feijóo apostó por perfiles técnicos. Profesionales experimentados y conocedores de la gestión pública. Para sustituir al titular de Sanidad, eligió a Julio García Comesaña, un experimentado gestor sanitario a quien se le atribuye gran parte de las medidas que la Xunta adoptó durante la pandemia como la realización de los test rápidos y masivos sin salir del coche y el nuevo test masivo de saliva al que el propio Feijóo se refirió durante su investidura asegurando que se trata de un plan novedoso que servirá para frenar la expansión del virus y disparará las pruebas entre la población.

De igual forma, el presidente recurre a un experimentado gestor educativo y cultural al entregarle nuevamente las competencias de Educación a Román Rodríguez, que las comparte con Cultura. Sindicatos educativos recibieron con agrado el nombramiento destacando su talante dialogante y conocimiento del sector.

Solucionado el problema sanitario y educativo, Feijóo apuesta por dos áreas concretas para afrontar la legislatura “marcada por la pandemia”, en sus propias palabras. En Economía, mantiene a Francisco Conde elevándolo a segundo vicepresidente y en Emprego e Igualdade, a María Jesús Lorenzana. Ambas consellerías ganan peso, lo que denota que, junto con Sanidad y Educación, van a ser los pilares de esa guerra en la que estamos inmersos contra un enemigo invisible y que estará bajo el mandato de “realismo, trabajo y gestión”, según dijo.

Claro que la apuesta no solo tiene que ser el cambio de caras. De nada servirá si no lleva consigo nuevas políticas acordes con situaciones y tiempos. De no ser así el volantazo será inútil.



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