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La Nueva Estrategia Industrial para una Europa más verde, digital y competitiva

PUBLICADO O 28 DE OUTUBRO DE 2020 · (0)



FUNDACIÓN GALICIA EUROPA · CLAUDIA PABLOS LORENZO


La industria siempre ha sido un motor esencial de la UE, de hecho, el origen del proyecto comunitario se consolidó a raíz de la colaboración de las industrias nacionales del acero y del carbón para establecer la paz en el continente europeo tras la II Guerra Mundial. Más de medio siglo después sigue siendo uno de los principales motores de la Unión, si bien es un sector sujeto a un proceso continuo de modernización. En este contexto y para lograr una Europa más independiente y competitiva a nivel global, la Comisión Europea presentó el pasado mes de marzo la Nueva Estrategia Industrial. 

La pandemia ha dejado entrever la fuerte dependencia del abastecimiento de la industria europea en terceros países. Con ello se ha demostrado la urgente necesidad de modificar la industria, como ya venía proponiendo la UE en la era pre-COVID. La nueva estrategia, que ha sido respaldada por los líderes europeos a principios de octubre, promueve la creación de alianzas de ecosistemas industriales que fomenten la colaboración entre instituciones académicas, proveedores, pymes, grandes empresas y administraciones públicas para fortalecer la transformación industrial hacia un nuevo modelo que haga frente a los desafíos actuales a los que nos enfrentamos.

La estrategia atiende a tres prioridades clave.

En primer lugar, la industria europea debe apoyar el proceso de transición ecológica para que Europa se convierta en el primer continente climáticamente neutro en 2050. Los ecosistemas industriales deben ayudar a las empresas en su tránsito hacia la neutralidad climática, fomentar el desarrollo de la economía circular e impulsar la capacitación profesional de las generaciones futuras, así como el reciclaje de personal de los empleados que están en industrias obsoletas hacia las industrias del futuro.

En segundo lugar respaldará el desarrollo de la transición digital con el objetivo de promover el espíritu innovador y crear instrumentos tecnológicos que modifiquen la industria europea con avances en I+D+i, ciberseguridad, 5G, IA y robótica.

Y, en tercer lugar, para lograr la doble transición, ecológica y digital, la UE debe garantizar que su mercado único sea competitivo internacionalmente. En este marco, cobra especial relevancia el concepto de autonomía estratégica, así como la defensa de las condiciones de igualdad a escala mundial. Con ello se busca, por un lado, desarrollar cadenas de valor resilientes para los ecosistemas industriales dentro de la Unión, y por el otro, eliminar las distorsiones al comercio internacional, defendiendo el mercado europeo y la industria de las prácticas de competencia desleal por parte de terceros países.

Ante este escenario, es fundamental maximizar el impacto de los instrumentos de financiación para facilitar la correcta transformación de la industria europea. Para ello, se deben aprovechar las sinergias que existen entre los fondos europeos, los nacionales y los regionales, así como las inversiones privadas sostenibles en línea con el recién aprobado reglamento de taxonomía.

En definitiva, la UE espera que la Nueva Estrategia Industrial funcione como un factor acelerador del cambio, de la innovación, del empleo y del crecimiento económico. Su misión no se limita solo a ayudar a la industria a realizar la transición ecológica y digital, sino a conseguir que la europea lidere estos procesos de transformación a nivel mundial.



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