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Nieve después de la lluvia

PUBLICADO O 19 DE XANEIRO DE 2021 · (0)



ERNESTO S. POMBO · PERIODISTA


Tan habituados estamos a las trifulcas políticas, en la mayoría de los casos más propias de la barra de un bar de carretera, que no entenderíamos que nuestros mandarines comenzaran el 2021 en amor y compañía. Y pensando en unir fuerzas para poner remedio a algunos de los muchos destrozos que el 2020 y el covid-19 han causado en nuestras vidas. Sería difícil de asumir, por quienes asistimos a un enfrentamiento permanente, que de pronto se produjese un cambio radical para acabar con las grescas.

Y lo cierto es que no defraudaron. Hasta una nevada, la mayor del último medio siglo, advertida con cinco días de antelación, dio pie a recuperar esa estrategia del 'y tú más', y el clima irrespirable que venimos padeciendo. No hay forma de que se establezca una tregua, por muy breve que sea, pese a que sí ocurre en los conflictos bélicos más encarnizados. Aquí no hay respiro. Y cualquier asunto es ideal para abroncarse. La Constitución, la Corona, los Presupuestos, la Ley Celaá, la subida del precio de la electricidad la campaña de vacunación, la ley de la eutanasia, la lucha contra la pandemia o el temporal de nieve, por citar algunos.

Y en este clima de beligerancia no podíamos aguardar otras actitudes que las meramente combativas en el reparto de las ayudas europeas que alcanza los 750.000 millones de euros de los que a España le corresponden unos 140.000 millones entre subvenciones y préstamos. Nada más tenerse constancia de la concesión comenzó la batalla de todos contra todos. Comunidades contra Gobierno central comunidades populares contra socialistas y viceversa. La distribución de los primeros 10.000 millones se considera arbitraria, desatando todo un catálogo de reproches y acusaciones entre Gobierno y comunidades y entre el PP y los ministerios de Hacienda y Sanidad.

Nos alertan los expertos de que España no puede fallar en el reparto de estos fondos porque el panorama económico y social es desolador. La pandemia nos está dejando en una debilidad extrema con el déficit y la deuda disparados, e históricas caídas de PIB y del consumo. Somos el país que presenta peores datos de la OCDE y, por tanto, con unas perspectivas más pesimistas. Por eso, ante el reparto solo cabe responsabilidad y sensatez.

Pero no parece que la cosa vaya por esos derroteros. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, informó de que la distribución se había hecho en función de tres “criterios objetivos”, entre ellos, nivel de riqueza, paro juvenil o caída del PIB. No se ha tenido en cuenta, por ejemplo, el porcentaje poblacional, que favorecería, entre otras, a Galicia. La despoblación, el reto demográfico, la dispersión poblacional, la transición industrial y el nivel de renta per cápita, sobre todo si está por debajo de la media, son los criterios que Galicia pidió que se tuvieran en cuenta y que le permitirían salir reforzada en este reparto.

Llueve sobre mojado”, dijo el presidente Núñez Feijóo al dar cuenta del reparto que otorga los gallegos 440 millones, frente a los 660 que considera los justos o los 540 si se aplicase el criterio de reparto de la UE a sus miembros.

Nos perjudicaron en el reparto de fondos COVID, salimos especialmente perjudicados en los Presupuestos y volvemos a salir perjudicados en los fondos REACT, aseguró el presidente gallego. “Siempre hay el mismo razonamiento. Si ustedes miran qué comunidades ganan siempre, es la misma: Cataluña. ¿Y qué comunidades pierden? Siempre son las mismas: Castilla y León, Galicia y otras”, explicó.

Si nos atenemos al último informe, de este mismo mes, del Foro Económico, Galicia cierra 2020 con una caída de su economía del 9 %, lo que la sitúa entre los tres o cuatro territorios con menor caída. Pero esas previsiones no impiden para que los mismos especialistas vaticinen que resulta imposible que la recuperación económica se produzca a lo largo del ejercicio actual.

Así que, visto dónde estamos y el panorama futuro, si aceptamos la afirmación del presidente Feijóo de que llueve sobre mojado, y si las ayudas europeas no llegan en su justa medida, tendremos que hablar de nieve después de la lluvia. Y ya vimos cómo quedó Madrid tras la nevada.



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