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La Unión Europea busca mayor protagonismo en el escenario internacional

PUBLICADO O 22 DE SETEMBRO DE 2021 · (0)



FUNDACIÓN GALICIA EUROPA · DAVID OUTEDA


La influencia de la Unión Europea a escala internacional está en sus horas más bajas. Occidente ha ido perdiendo terreno frente a las potencias del continente asiático, el multilateralismo se ha puesto en duda, y los movimientos populistas y euroescépticos que llevaron al Brexit parecen no haber dicho aún su última palabra. Para revertir esta tendencia, Europa ha echado mano de una idea que definirá su rol en el mundo durante los próximos años: la autonomía estratégica abierta (AEA).

El concepto de autonomía estratégica lleva varios años mencionándose, aunque hasta hace poco su implicación estaba más relacionada con el ámbito de la defensa. Sin embargo, en 2020, el Consejo Europeo dio a la expresión nuevas dimensiones (principalmente en materia económica) y lo convirtió en el objetivo esencial del bloque comunitario para el siglo XXI. No obstante, el concepto ya ha recibido críticas por su vaguedad y falta de definición clara, y ha generado debate por las posibles implicaciones que tendrá su aplicación y cómo afectará a la naturaleza de la UE.

En esencia, la AEA pretende cambiar el rol de la UE en su conjunto, y convertirla en un actor más influyente, asertivo e independiente en el escenario internacional para disminuir su vulnerabilidad. Dicha aspiración parece razonable, pero la controversia ha aparecido en su vertiente económica. Las guerras comerciales y los efectos de la pandemia han dejado entrever la alta exposición de la economía europea a riesgos geopolíticos y la dependencia de países terceros para el suministro de productos y servicios estratégicos para nuestra industria. Por lo tanto, las soluciones propuestas para mitigar estos riesgos pasan por reforzar la capacidad competidora de la UE, incrementar la autonomía en productos estratégicos a través de la producción interior y el acercamiento geográfico de algunas cadenas de valor y diversificar suministros.

No son pocos los que han interpretado en estas soluciones una posible deriva asociada con las dinámicas autárquicas y aislacionistas, que en determinados casos pueden chocar con la noción que ha defendido la UE desde su nacimiento sobre el libre comercio. Ante esta visión, los defensores de la AEA sostienen que Europa quiere seguir respetando las normas de la Organización Mundial del Comercio, pero precisamente la falta de respeto de estas normas por parte de otros países ha llevado a la UE a reclamar una asertividad que le permita reformar la organización para hacerla más justa y hacer defender sus intereses de manera más firme.

A pesar de las posibles reticencias, la Comisión presentó este año actualizaciones de sus principales estrategias para incluir en ellas la AEA. A través de su estrategia comercial, la UE priorizará la reforma de la OMC y adoptará una actitud más firme en la aplicación y el cumplimiento de acuerdos comerciales. Por otra parte, mediante la renovada estrategia industrial, la Comisión promoverá alianzas industriales en áreas estratégicas que reduzcan la dependencia de otros países, como las tecnologías de procesadores y semiconductores o el almacenamiento de datos y la computación en la nube. Solo el tiempo dirá si el anhelo de esta mayor autonomía económica y política llega a buen puerto, pero el mensaje que la UE manda, tanto a los ciudadanos europeos como al resto del mundo, es claro: Europa es una potencia mundial y defenderá firmemente sus intereses.



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