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Al fin una alegría, pero a medias

PUBLICADO O 06 DE XUñO DE 2022 · (0)



ERNESTO S. POMBO · PERIODISTA


En un país como el nuestro en que cada mañana nos despiertan con el cierre de un nuevo centro de producción industrial, celebramos hasta la extenuación cualquier nueva noticia que nos informe de la creación de un nuevo proyecto. Alcoa, Vestas, Endesa, Naturgy, Gamesa, Alu Ibérica, Navantia, Pescanova, Alfageme o Vulcano son algunas de las que ya son historia. Y con su desaparición Galicia perdió 35.000 empleos industriales en la última década.

El peso del sector industrial gallego, que reposa preferentemente sobre la automoción, la alimentación y el textil, se sitúa en torno al 18 % del PIB y genera alrededor del 16 % del empleo. Por eso, en este panorama desalentador y de escaso optimismo, hay que celebrar que la provincia de Lugo, el concello de Palas de Rei, haya sido elegido por Altri, compañía portuguesa especializada en la fabricación de fibras textiles de lyocell, elaboradas a partir de celulosa o pulpa de madera, para la puesta en marcha de su planta de producción de fibras naturales.

El proyecto, de llevarse a cabo, supondrá una inversión de 750 millones de euros procedentes de los fondos europeos Next Generation y el Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia de España y la planta ocupará una superficie de más de doscientas hectáreas, con una capacidad productiva de 200.000 toneladas anuales de fibras textiles. Y lo más importante, se espera la creación de 1.500 puestos de trabajo directos y otros 1.000 indirectos, en lo que supondría una importante inyección para el mundo laboral del interior de Galicia, aunque algunas fuentes los reducen a 200.

Pero como las alegrías no son completas, al anuncio de instalación se une el malestar y protesta de instituciones y sectores empresariales de A Mariña por no cumplirse la promesa de la Xunta de que la instalación se realizaría en esta comarca. Parece ser que la falta de agua para el funcionamiento de la factoría o la necesidad de crear una planta desalinizadora fueron los inconvenientes para la decisión final.

Y el malestar tiene su lógica. Como otras muchas comarcas gallegas. A Mariña lucense perdió casi todo el peso industrial y unos 2.000 puestos laborales con numerosos cierres. Como recordaba recientemente Juan Carlos Piñeiro Docampo, director Internacional y de Negocio de Red Mundo Atlántico, desaparecieron Alcoa y Vestas, numerosos varaderos y conserveras, la ladrillera Pardiñas, las constructoras Mon y Coto, entre otras; IPV, Conservas Burela, Gres Burela, Ecesa, Ecar, Maderas Lorenzo, Costiña, Muebles Hermida, Conservas Alonso y CAG, además de infinidad de pequeñas empresas y establecimientos comerciales. Y a todo ello hay que añadir la crisis de las flotas pesqueras.

Por eso la reacción de desencanto ha sido en la costa lucense general. También los alcaldes socialistas que presentarán mociones en los plenos municipales y que acusan a la Xunta y a Altri de traición por no cumplir con la promesa realizada.

El presidente de la Diputación lucense y responsable de los socialistas en la provincia, José Tomé, no se anduvo con contemplaciones y aseguró tajante que el PP “traicionó a A Mariña” llevando la planta a Palas porque la Xunta aseguró “por activa y por pasiva” que se llevaría al norte y “hasta llegaron a hablar de que se instalaría en el Ayuntamiento de Cervo”. 

Sea como fuere, en un páramo como es la Galicia interior, el anuncio supone un respiro. “La elección del emplazamiento, situado estratégicamente en el centro geográfico de Galicia, podría suponer un nuevo dinamismo económico”, dijeron fuentes de Altri, que añadieron que la decisión de la instalación “ha seguido criterios técnicos, medioambientales, hídricos, orográficos y de proximidad al bosque y vías de comunicación”.

Así pues, el júbilo por el anuncio de instalación en Palas contrasta con la decepción por las expectativas frustradas de A Mariña, un territorio especialmente castigado en los últimos años. La comarca está viviendo una situación de continuo deterioro y de ahí que cualquier nueva posibilidad que se le abra es recibida con alborozo brazos abiertos. Y es que son demasiadas necesidades para tan pocas alegrías.



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