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“El dinero es esencial; si no hay dinero no hay posibilidad de crecimiento”



PUBLICADO O 09 DE SETEMBRO DE 2013 · (0)




¿Cuál es la situación de la Confederación gallega en estos momentos?

Aunque la CEG lleva casi 30 años y está más que consolidada, tenemos un nuevo planteamiento que queremos arraigar y que consiste, básicamente, en reducir el presidencialismo y fomentar la colaboración con las provinciales y las sectoriales. Pero es un diseño totalmente abierto a nuevas incorporaciones y enriquecimientos. El otro día realizamos el primer ejecutivo en Ourense –haremos uno en cada provincia para visibilizar el compromiso de igualdad territorial–, y allí tomamos esa decisión de colaboración abierta, continua y permanente. 

Me refería más bien a la situación económica de la institución, a tenor de las circunstancias actuales.

Vamos a hacer una reforma estatutaria para adecuarla a los tiempos, no solo a la situación económica sino también a la de intervención y complementación. Y dentro de esa reforma hay dos puntos fundamentales: la limitación de mandato y la igualdad territorial. Todos los empresarios son iguales, estén en Vigo, A Coruña o Ribadavia. Ese equilibrio territorial sí quiero que quede plasmado.

¿Ha logrado ya la adhesión de la confederación de A Coruña? 

Los empresarios son muy inteligentes y alguna sectorial muy importante, como la de Héctor Cañete, ya participó en nuestro proyecto. El otro día en el Comité Ejecutivo la representación de la Confederación de A Coruña manifestó querer participar y engrandecer este proyecto. Por tanto, ningún problema. 

Tras ser elegido habló de la necesidad de defender el asociacionismo “libre y voluntario como única forma de representatividad empresarial”, y “sin ceder a tentaciones de que otras estructuras puedan arrogarse esta potestad”. ¿A qué o a quién se refería?

A todos. Es la esencia de la Confederación de Empresarios y de cualquier federación o asociación: la libre defensa del asociacionismo y de aquella gente que se está representando. Es, por tanto, una clara defensa de la figura del empresario, de quien genera empleo, y especialmente del pequeño y mediano empresario, que supone más del 90 % en Galicia; gente que pone en riesgo su patrimonio por un proyecto empresarial. Esa es su mejor defensa y, como su representante, puedo decir que los empresarios gallegos queremos seguir invirtiendo, queremos seguir creando empresas. Eso es lo que he percibido en mi acercamiento a ellos y ese es el mensaje que quiero transmitir.

Y aprovecho la ocasión para hacer un canto a esa Galicia que emergió en una circunstancia tan terrible como fue el accidente de tren de Santiago; una Galicia humilde pero supercomprometida; por tanto, quiero tener un recuerdo a ese luctuoso suceso, a la gente que falleció y, sobre todo, a la gente que ha pervivido y que tiene unas secuelas tremendas. Y también a la sociedad civil gallega y a la clase política y empresarial, que dieron una imagen magnífica. Galicia ha crecido en imagen y en proyección, y ha demostrado esa solvencia y ese espíritu de colaboración que tanto necesitamos. 

Habla de Novagalicia Banco como entidad sistémica pero vaya palo le ha dado a nuestro sistema. Quizás no fue la mejor ayuda...

Yo lo que veo es el “hoy”, y hoy es una banca demandada, hay apetencia por comprar Novagalicia, lo que significa que se han hecho bien las cosas. Por eso apoyamos al equipo que dirige el señor Castellanos, porque implica conservar esa proximidad, esa cierta galleguidad. Pero cuando hay una serie de bancos y fondos intentando invertir es que las cosas se han hecho bien porque sigue siendo apetecible. 

Lo que nos ha costado que fuese apetecible...

Por supuesto. Aquí hubo sacrificios por todas partes; las decisiones fueron las que fueron y yo ahora miro al futuro. No podemos cambiar lo hecho, lo único que podemos es aprender para el futuro. 

[...]

Otro de los pilares básicos de su programa es el emprendimiento, pero sin crédito y con la recesión en el consumo resulta difícil convencer a alguien de que es una oportunidad laboral. 

Independientemente de las medidas políticas que se pueden tomar en contratación, en reforma de la Administración... evidentemente, si no fluye el crédito, no hay nada que hacer. El dinero tiene que fluir: a la empresa, a proyectos o a salvaguardar empresas, a pagar las nóminas. Primero hay que consolidar la empresa y cuando haya más dinero hablaremos de proyectos nuevos que creen más puestos de trabajo. Pero ahora mismo es fundamental salvaguardar los puestos de trabajo de aquellas empresas que siguen vivas. Por tanto el dinero es esencial; si no hay dinero no hay posibilidad de crecimiento. 

¿Está el empresariado gallego, con una edad media bastante avanzada, preparada para asumir estos cambios que requieren los nuevos tiempos?

La Asociación de la Empresa Familiar, que dirige mi buen amigo Emilio Pérez Nieto, muestra que la transición generacional se está haciendo perfectamente y que la juventud está más preparada que la anterior generación, lo cual no es un demérito para aquella, que fue capaz de crear una empresa con muchas dificultades y con poca o ninguna formación. Pero es cierto que las nuevas generaciones, que ya están haciéndose cargo de las empresas, están enormemente formadas y eso es un gran patrimonio. 

Texto: Teresa Rocamonde // Fotos: Miguel Muñiz

(Extracto de la entrevista completa, que se podrá leer en el número de septiembre de eco)



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