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El vino del pazo de Ulloa



TERESA ROCAMONDE · PUBLICADO O 29 DE DECEMBRO DE 2016 · (0)




En 1986 nacía en el lugar ribadaviense de Ventosela una bodega del mismo nombre. Su propietario, Juan Míguez, quería hacer sus propios vinos en su tierra natal tras toda una vida vinculada al sector en A Coruña. Y lo logró. Tres décadas después O Ventosela celebra su aniversario con una moderna bodega en Leiro y una producción media de 500.000 botellas repartidas en varias marcas, algunas de ellas de referencia internacional. 

Tres décadas lleva Juan Míguez dedicado a la elaboración y comercialización de sus propios vinos, desde que en 1986 decidiera regresar a su tierra natal y abrir una bodega en A Grova (Ourense) a la que puso el nombre del lugar en el que había nacido. Este fue el germen de O Ventosela cuya bodega, situada actualmente en Leiro, ha logrado consolidar unha producción de 500.000 botellas al año.

Pese a ello, continúa siendo una empresa familiar apegada a la tierra y a la historia. Si el nombre de la bodega y su marca de referencia, O Ventosela, han sido tomados de la aldea natal de su fundador, otras de sus marcas estrella, Gran Leiriña y Viña Leiriña, hacen referencia a un pequeño viñedo situado en el pueblo de Carballeda de Avia. Tanto estos tres vinos como Tilleira son blancos plurivarietales de la D.O Ribeiro y constituyen las principales marcas de la bodega, de la que también salen tintos bajo las etiquetas Viña Leiriña y O Ventosela. Aunque la joya es el Gran Leiriña, que ha merecido 92 puntos en la prestigiosa guía Parker

Distribución nacional y diversificación

Tan importante como la propia producción es la distribución. O Ventosela cuenta con una red consolidada que le permite estar presente tanto a nivel regional como nacional en establecimientos hosteleros, tiendas especializadas y grandes superficies. “Nuestros vinos blancos gallegos se han asentado como una opción interesante para el consumo en copa en bares o vinotecas, así como vino para el conjunto de una comida familiar”, asegura Juan.

La bodega cuenta con su propia destilería, donde destilan bagazo y elaboran, a partir de su propio orujo, licor de café, licor de hierbas y crema de licor, todo bajo la marca Alitia, “que es Alicia, el nombre de mi madre, en latín”, explica Juan. 

Hace apenas un año, la firma dio un nuevo paso en la diversificación al lanzar al mercado su propia ginebra: “Es una apuesta inusual pero después de mucho pensarlo nos dijimos, ¿por qué no? Al fin y al cabo, Galicia cuenta con excelente maíz, y eso se refleja en nuestro gin”. Y entre los planes de futuro de O Ventosela está la posibilidad de elaborar una marca monovarietal de godello.

El viñedo que perteneció al pazo de Ulloa

La historia del Ribeiro está muy vinculada al cultivo de la vid que, según el geógrafo griego Estrabón, se hacía ya en el siglo II antes de Cristo. En la Edad Media, los monjes cistercienses dieron el empujón definitivo a una tradición que O Ventosela se muestra orgullosa de mantener. Pero además, la bodega cuenta con una conexión cultural propia, ya que su Finca Travesela perteneció a las tierras del pazo de los Ulloa, localización de una de las grandes obras de Emilia Pardo Bazán. 

(Extracto del reportaje que se puede leer en el número de diciembre de eco)



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