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“La política es lo más noble que puedes hacer, servir a los demás”



TERESA ROCAMONDE - FOTOS: MIGUEL MUÑIZ · PUBLICADO O 10 DE FEBREIRO DE 2017 · (0)




Hace unos días el Parlamento de Galicia conmemoró el 35 aniversario de la toma de posesión de Gerardo Fernández Albor como presidente de la Xunta de Galicia. Fue el primero, en una época en la que todo estaba por hacer; casi hasta la propia democracia. A siete meses de celebrar su centenario recordamos con él una vida de película en la que fue desde aviador a cirujano y uno de los artífices de la reunificación alemana. Sentarse con él en su bucólico semi-retiro de Biduido es toda una lección de historia y de vida. La de un hombre que ha visto pasar un siglo ante sus ojos y que sigue mirando al futuro con coraje y optimismo.

Qué tal se encuentra, a punto de cumplir el centenario?

A punto no. Aún quedan unos meses y eso, a esta edad, es mucho tiempo. He cogido un catarro y a los 99 un catarro se nota. Y hace recordar que esto se acaba, que es algo que antes ni se me pasaba por la cabeza y en lo que ahora pienso todos los días. Y eso me preocupa porque, además, yo soy creyente, y no sé que qué tendrá reservado para mí el creador. Antes no pensaba en esas cosas pero ahora…

Ha sido un buen médico y se metió en política para mejorar la vida de la gente, perdiendo incluso dinero porque cuando dio el paso tenía una vida profesional y familiar bastante cómoda. Así que el balance debe ser positivo. ¿De qué se siente más satisfecho cuando mira atrás?

Yo me siento orgulloso de haber servido a mi tierra y a mi gente. En todo lo que he podido, primero con mi profesión y después con la actividad política, que es donde de verdad se puede cambiar la vida de las personas y hacer un mundo mejor.

Si se hace noblemente… que no siempre.

Pero hay gente muy noble en política. Mira, hay dos ejemplos de políticos buenos: Feijóo lo es y Rajoy también. Y eso, incluso en estos tiempos difíciles, acaba siendo valorado.

¿Veía clara la victoria de Feijóo en Galicia?

Yo tenía miedo porque, después de ver lo que pasó en las municipales… No me fiaba y, por fortuna, me equivoqué. El pueblo gallego volvió a demostrar su inteligencia y el buen “sentidiño” que tiene.

Estuvo tomando café con Feijóo en la jornada de reflexión, ¿le dio algún consejo?

¡Nooooo! Feijóo no necesita ningún consejo, y menos mío. Es muy listo y yo, el día que no esté Rajoy, lucharé para que sea presidente del Gobierno de España, primero porque es gallego –y los gallegos somos los mejores– y segundo porque es el que más vale en nuestro partido… y en todos.

¿Y debería dar el paso ya?

No, él dijo que se comprometía con Galicia cuatro años y debe cumplir. Ahora, una vez acabe ese compromiso, yo seré el primero en pedirle que dé el paso.

Por lo que vemos, sigue muy de cerca la actualidad política. Le gusta lo que está pasando en el mundo estos días?

Me preocupa mucho la situación de este país. No entiendo que la gente reniegue de una parte de lo que es. Aquí somos gallegos y españoles, y no comprendo esa necesidad de tener que negar una cosa para reivindicar otra. Somos gallegos por nación, no estado, somos de un pueblo que se llama Galicia, que es fantástico, y que está en otro llamado España, igual de maravilloso. Y por eso tenemos la suerte de tener dos idiomas, que deberíamos ampliar, al menos, con el inglés, que hoy en día es imprescindible. Si dominas esos tres idiomas tienes una riqueza extraordinaria, porque piensa en todos los lugares del mundo a los que llegas… Y nosotros seguimos renegando de eso y poniendo fronteras que no existen… 

Siempre ha sido un gran defensor de Galicia y del gallego, incluso en un momento muy complicado para hacer defensa de la lengua como fue la transición. ¿Cree que se ha hecho una buena política lingüística en esta comunidad?

Todo surgió en una cena de grupo Galaxia en la que Otero Pedrayo habló de un pueblo de Cornualles donde, al morir la última vecina que hablaba una lengua autóctona, murió toda una cultura. A mí me impactó muchísimo aquella historia y pensé que nunca se debería repetir algo así. Yo, entonces, ni pensaba que algún día podría dedicarme a la política, pero ya tenía claro que era importante defender la riqueza cultural propia. Y pensaba que debía haber una radio íntegramente en gallego, no solo para generalizar el uso del idioma sino para unificar la lengua, porque el gallego que hablaba un marinero de Rianxo era muy diferente a un señor de Ourense, de manera que era necesaria una “BBC” que le enseñase gallego a los gallegos y lo difundiese…

La unificación parece que sí se ha logrado pero la generalización de la lengua no tanto; los últimos estudios hablan de que retrocede el uso del gallego en las nuevas generaciones…

Eso no es cierto. Yo hoy veo un un partido o una película y no soy consciente del idioma… Y eso al principio no pasaba. Hoy día ves a niños en capitales de Galicia hablando gallego, los universitarios lo hablan… eso yo no lo había visto nunca. Lo que pasa es que se ha politizado todo mucho, y la lengua especialmente. La izquierda quiere monopolizar la lengua y la cultura para mantener ese discurso de que ellos son los galleguistas pero la Radio Televisión de Galicia fue una idea mía y yo la puse en marcha; primero la radio, en un pabellón que había al lado de la Xunta, y cuando dispuse ya de un poco de dinero empecé con la TVG. ¡Y quién ha hecho más por el idioma gallego que una radio y una tele exclusivamente en gallego!

¿Le quedan muchas espinitas de su paso por la política?

Espinitas no, porque yo sé lo que he hecho y ahí está. Pero duele que cuando hablan de uno recuerden las cosas malas y no las buenas. Ahí está la tele, pero también el Parlamento de Galicia, el mejor de España, que también fue idea mía. Yo conocía el cuartel de artillería –que había sido también escuela de veterinaria– porque cuando era niño muchos oficiales venían al hotel de mis padres. Y tuve la idea de crear allí el gran Parlamento autonómico que hoy tenemos. Y toda la Xunta… pero eso sí se reconoce más  porque, políticamente –o propagandísticamente–, hace menos daño que el tema cultural.

¿Se arrepiente de haber entrado en política?

No, porque servir a mi tierra ha sido un honor. La política es lo más noble que puedes hacer, servir a los demás.

(Extracto de la entrevista que se puede leer completa en el número 309 – febrero 2017)

 



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