El problema de la vivienda
JOSé ANTONIO CONSTENLA · CONCEJAL DEL CONCELLO DE SANTIAGO DE COMPOSTELA
España necesita 600.000 viviendas más si quiere evitar que el acceso a estas no sea un lastre para las familias y las expectativas de futuro de los jóvenes.
Cuando algunos políticos no pueden solucionar un problema buscan un culpable. En este caso los elegidos son los caseros, a los que se presenta con cuernos demoníacos, comprando pisos para hacer toda clase de maldades: Desde mantenerlos vacíos para inflar precios, hasta llenarlos de turistas para expulsar a los vecinos.
Frente al bulo de que las viviendas son de grandes fondos de inversión, la realidad es que el 90% son de pequeños propietarios, que, gracias a su trabajo y ahorro, las compran para alquilar y completar sus ingresos.
¿Por qué tenemos 4 millones vacías? Primero, porque son antiguas y requieren mucha inversión. Segundo, porque sus dueños tienen miedo a no cobrar, a las ocupaciones, o a que los cambios continuos de legislación los dejen en situación de indefensión.
Las soluciones de la Ley de vivienda se centran en topar los precios, un error, ya que en economía el precio no es el problema, es el síntoma del problema. Esto se probó en el franquismo, y más allá de que no aumentó el mercado de alquiler, lo que creció fue el de compraventa.
El control del precio de los alquileres es una medida en boga en algunas grandes ciudades, lo que no implica que sea una medida atinada. A corto plazo los precios bajan y no hay escasez de viviendas, pero a largo, la oferta se reduce y surgen efectos negativos. En Berlín, subidas desproporcionadas del 36% del precio desde su implantación; en París, aparición de un mercado negro que ha reducido la bolsa de alquiler un 20%; o Nueva York, donde la falta de incentivos frena la inversión en mantenimiento de los edificios, lo que provoca la degradación de algunos barrios.
Se podrían explorar otras medidas como dejar de criminalizar al propietario; establecer incentivos fiscales, coberturas de riesgo y ayudas a la rehabilitación; crear una buena red de transporte, servicios y equipamientos públicos, para que los jóvenes accedan a viviendas en zonas menos tensionadas; o crear entidades dedicadas a la promoción, construcción, renovación y administración de vivienda social a precios asequibles y estables.
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